Agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León han localizado cepos con el fin de capturar animales salvajes, estando prohibido su uso por su carácter cruento y no selectivo.
Este tipo de cepos se suelen situar en zonas de senderos y pasos, enterrados en la tierra, siendo prácticamente imposible su detección y se cierran en cuanto se les pisa, pudiendo causar graves lesiones a los caminantes.









