APAF-Madrid (Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid)

Noticias sobre los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid

Ovejas, vacas y cabras antiincendios

Fuente: La Razón

- Varios rebaños «colaboran» con los Agentes Forestales para desbrozar el monte, este año, «muy crecido» por las lluvias

Ovejas, vacas y cabras antiincendios

Los últimos transeúntes. Agustín, procedente de Salamanca, y su perro Curro pastorean a más de 500 ovejas y tres cabras en el Monte de Boadilla. Llegó en febrero a Madrid y se quedará hasta junio, cuando se marchará a Medina del Campo, en Valladolid. «Puede que sea el último año que venga, que ya me toca jubilarme», decía ayer con pena.

Posiblemente, el valor que posee la ganadería en una región como Madrid esté un tanto olvidado. Además de lo obvio, como puedan ser los productos alimentarios que de ella se obtienen, su labor esté infravalorada. A día de hoy, en la Comunidad, ganados ovinos, bovinos, asnales, equinos y caprinos son aprovechados para desarrollar medidas antiincendios.

En el Monte de Boadilla, ubicado –como su propio nombre indica– en el municipio de Boadilla del Monte, Agustín recorre el terreno con sus 500 ovejas. «Es el segundo año que vengo y este año, por las lluvias, se nota que la hierba está crecida». Agustín llegó en febrero y permanecerá allí hasta junio, cuando sus ovejas hayan dejado los «hierbajos» casi a ras de suelo y cuando el terreno se empieza a secar, que es el momento en el que el peligro de incendios es más elevado. Jesús Tiemblo, jefe de Comarca del Cuerpo de Agentes Forestales, explicó que «lo que persigue este tratamiento es crear espacios que puedan actuar como medio antiincendios». José Muñoz, también jefe de Comarca, añadió que, «además de disminuir el nivel de la hierba a través del pastoreo, también se realizan podas en el arbolado, en las copas, ya que si al fuego se le suman vientos, el riesgo de propagación es mayor».

Con una hierba de baja altura es más fácil prevenir un incendio de grandes magnitudes. «Se intenta controlar la propagación vertical, que es lo más peligroso, y la horizontal, que es la más difícil, a no ser que el terreno sea de arena, pero después del pastoreo es más fácil retrasar su continuidad», apuntó Jesús. El retraso al que se refirió Jesús permite que goce de un tiempo superior para que acuda el Cuerpo de Bomberos y que el fuego se quede en un conato, sin llegar a la categoría de incendio. Además, previamente al pastoreo, en los terrenos se realizaron fajas de seguridad y cortafuegos, lo que supone más trabas a la extensión del fuego. Todo esto se puede traducir en un impacto económico, no sólo por el empleo de ganados en vez de maquinaria, sino porque en el caso de que hubiera algún fuego los medios materiales y humanos a utilizar serían menores. También Agustín, el pastor, recibe un máximo de 50 euros por hectárea recorrida y medios de transporte y abastecimiento para el ganado.

Antonio Castrillo, coordinador de los Agentes Forestales, incidió en una cuestión de relevancia. «Esto es desarrollo sostenible. El excremento del ganado ayuda a la reforestación y sirve como abono. Ingieren semillas y defecan en otro lugar, donde podrá crecer vegetación».

El «Proyecto pastoreo» comenzó en 2011, a través de la Comunidad y la Obra Social La Caixa y abarca 575 hectáreas de Madrid.

Pastoreo, desarrollo sostenible

El papel que desempeña el pastoreo en la Comunidad de Madrid es objeto de estudio para el Instituto Madrileño de Investigación, Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra). Desde hace tiempo se fomentan estos usos tradicionales para la conservación de la biodiversidad y el paisaje. El Imidra ha observado que donde no se pastorea, se están produciendo cambios en el ecosistema y se ve amenazada la biodiversidad de la zona. Además, esta práctica puede llegar a evitar o disminuir el riesgo de incendios. Supone un aprovechamiento sostenible de los recursos.

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