APAF-Madrid (Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid)

Noticias sobre los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid

Combatir a la crisis desde otras perspectivas

Inmersos en una más que profunda crisis económica se suceden las controversias y los debates llenos de acusaciones. La política como arma principal de choque contra esa crisis ha derivado en lo opuesto. El enfrentamiento permanente utiliza la crisis como armamento y suele ocurrir en estos casos que lo único que crece es, precisamente, ese armamento utilizado, es decir la crisis económica.

Se mira y remira por donde achicar el agua que entra y las primeras miradas, a veces las únicas, van directamente hacia el sector público. Hay que limitar esto, disminuir aquello, externalizar ese servicio, privatizar aquel otro. Bien, algunas o muchas de estas ideas bien pudieran ser acertadas, no entra en ello este artículo, pero algo falta, algo se le olvida a aquel que es responsable de que el servicio público que se presta sea, a la vez, el mejor y lo haga con el menor gasto posible.

Se parte de un hecho y con una máxima irrenunciable. Y no se piensa, que según el caso, bien pudiera existir alguna equivocación grave. El resultado final es, algunas veces, mucho peor del que pudiera haber sido si la idea inicial hubiera sido otra. No se le ocurre a nadie que a veces se ahorra más dinero y se presta mejor servicio apostando por lo contrario.

El hecho y la máxima mencionados son la idea de exportar a lo privado cuantos servicios públicos se puedan y llegar al máximo recorte presupuestario posible. Muchos pudieran discutir esta actitud pero es lo que hay y, repetimos, no es pretensión de este artículo cambiar el sistema ni a la sociedad en la que vivimos.

¿Por qué no pensar en utilizar lo que se tiene? ¿Por qué no mejorar de una vez la gestión y organización de determinado organismo y sacarle cuanto provecho pueda dar?

Situémonos en el contexto del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, de sus funciones, de los servicios que presta, de la crisis económica y de lo que se está generando alrededor.

El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid tiene básicamente funciones policiales, de investigación e inspección relativas al control, custodia, vigilancia y protección del monte madrileño, sus especies de flora y fauna y cualquier actividad que se realice en él.

Junto a ellas, realiza funciones relacionadas con la protección civil y participa con más o menos protagonismo en todos y cada uno de los aspectos que se configuran en torno a los incendios forestales, la prevención, la detección, la extinción y la investigación de las causas del incendio.

Además, apoya y colabora con otros organismos de la Administración en obras y servicios varios, relacionados con el medio ambiente, vías pecuarias, patrimonio histórico, educación ambiental, etc.

En los tres casos, respecto a sus funciones policiales propias, a las relacionadas con los incendios forestales o las prestadas como apoyo técnico, la Administración de la Comunidad de Madrid equivoca, en numerosas ocasiones, su gestión y así, sus medidas incrementan el gasto en vez de reducirlo y deterioran, sin duda, el servicio prestado. Exactamente lo contrario de lo que debería ser. Esto no es una opinión, es un hecho. Demostrado. Sirvan algunos ejemplos.

Funciones de apoyo técnico.

Se supone y así hay que decirlo, porque protocolos hay que así lo demuestran, que la Dirección General de Medio Ambiente ubicada en la Consejería del mismo nombre puede y debe solicitar el apoyo de los Agentes Forestales. Bien, en muy pocas ocasiones se hace. Contadas. Y son numerosos los casos en que podría darse tal colaboración pero no parece que interese a algunos. ¿Por qué? Pregunta sin respuesta. Eso sí, bien podemos explicar que la colaboración del Agente implica, a la vez, control sobre esa actividad. Tal vez no interese. A veces se utiliza la posible incapacidad del Cuerpo de Agentes Forestales hacia la necesitada prestación. Permitan alguna duda al respecto. El caso es que se posibilita la ayuda exterior y se paga por algo que bien podría realizarse gratis.

Hay situaciones peores aún. En este caso sí que se pide el apoyo del Agente pero se le utiliza sin más con un corolario final en el que la Administración paga doblemente el tiempo y el dinero. Es fácil explicarlo con un ejemplo. Determinado departamento de la Dirección General de Medio Ambiente pone en marcha un Programa de Protección. Para ello establece un “contrato de asistencia” con determinada empresa. Ese programa requiere, por ejemplo, el conocimiento de especies de flora específicas y el también específico lugar en el que se encuentran. De ese trabajo parece lógico que bien pudiera ocuparse la empresa que da la asistencia y que cobra de la Administración. No es el caso. Curiosamente se pide la colaboración de los miembros del Cuerpo de Agentes Forestales que, prestos y conocedores de los hechos, informan a ese departamento de lo que existe y dónde existe. Con esos datos y pasado el tiempo se vuelve a pedir la colaboración de los Agentes para que acompañen a la empresa al lugar oportuno, que son muchos en la Comunidad de Madrid. La empresa toma “n” datos y posteriormente elabora el Programa de Protección.

Del estudio de la situación sobrevienen numerosas críticas. Bien pudiera empezarse por exigir a los técnicos de la Comunidad que elaboren ellos mismos los Programas o Planes de Protección, como bien pudiera exigírseles que realizaran los Proyectos que competen a sus respectivas áreas pero esto ya es mucho pedir en la Administración y es una guerra perdida. Basta con su firma, el trabajo lo pone el exterior y la Administración paga doble. Olvidemos ese hecho y ciñámonos al Cuerpo de Agentes Forestales. El trabajo inicial lo hace el Agente Forestal, la toma de datos que la podría haber hecho el Agente la hace la empresa pero necesita la presencia del Agente para ir más rápido y sobre seguro. El Agente se dedica a algo que le impide ejercer sus propias funciones y desgraciadamente, además, la Administración no saca rédito alguno. Todo lo contrario. Paga el sueldo del Agente y paga a la empresa por algo que ha hecho ese Agente. Dinero tirado y no al suelo, precisamente.

Funciones relacionadas con incendios forestales.

Un serial de artículos se podría realizar con esta competencia. Resulta complicado establecer una crítica a la prestación de un servicio de emergencia que tiene como fin la extinción de los incendios forestales. En estas situaciones los medios, en determinado día y ocasión, bien pueden ser pocos y casos hay que corroboran esa afirmación. No obstante y con las reservas mencionadas se debe explicar que de ese hecho se benefician muchos. Y no es difícil manejarlo para aquellos que ofrecen esos medios.

En la Comunidad de Madrid participan contra los incendios forestales medios públicos encabezados por el Cuerpo de Bomberos de la Dirección General de Protección Ciudadana, medios privados dependientes de esa Dirección y también los Agentes Forestales ubicados en la Dirección General de Seguridad e Interior.

Los medios aportados por el Cuerpo de Bomberos en estos últimos años han crecido a cuentagotas; los del Cuerpo de Agentes Forestales han disminuido y los aportados por la empresa privada han ido creciendo paulatinamente. “Cada año más”, ese debe ser el mandamiento que modela las actuaciones de los responsables de la empresa concesionaria. Tiene su lógica, desde su punto de vista. No la tiene tanto cuando se conocen hechos y datos que no la dejan en muy buen lugar. Juegan con el miedo, sobre todo del político que teme responsabilidades por el descontrol que causa el incendio forestal. Y hacen crecer su cupo año a año. Cuando pueden, usurpan el terreno en el que actúan los medios públicos y curiosamente, desde la propia Administración (intermedia, en este caso) se favorece esta situación.

Un Agente Forestal, con prerrogativas jurídicas evidentes, parece ser menos que personal contratado ante los ojos de la Dirección General de Protección Ciudadana. La prevención de incendios, la vigilancia de terrenos, sitio natural del Agente, no se potencia y sin embargo se vuelca toda la atención hacia los medios externos que no pueden realizar, en ningún caso, el trabajo de la misma manera y con el mismo resultado, porque no son ni pueden tener esas prerrogativas. El final es el ya conocido. Un Cuerpo de Agentes al que se va apartando, un servicio mal prestado por la empresa y un pago doble, de nuevo.

Funciones propias policiales del Cuerpo de Agentes Forestales.

Las funciones policiales no pueden privatizarse. Son exclusivas de los funcionarios de la Administración y además, se exigen y requieren otras condiciones para poder prestarlas. ¿Potencia la Administración el ejercicio de esas funciones por parte del Cuerpo de Agentes Forestales? No, no lo hace.

Ya se ha mencionado el deterioro de la actividad policial que se está produciendo respecto a los incendios forestales por el “desconocimiento” de la Dirección General de Protección Ciudadana de las funciones y competencias del Cuerpo de Agentes Forestales. No termina ahí.

Los Agentes Forestales no están aún integrados en el Servicio de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid. Y este hecho fue justificado por el propio Gerente del Organismo diciendo que era la Guardia Civil la que se negaba a que el Cuerpo de Agentes Forestales, curiosamente de la Administración de la Comunidad, prestara servicio de emergencias a los ciudadanos. Como comprenderán son numerosas las ocasiones en las que los Agentes Forestales indirectamente acaban realizando el trabajo pero no tiene sentido alguno que se prive al ciudadano de un servicio de emergencias directo por celos corporativos. Si la Administración no utiliza sus recursos correctamente está perdiendo el dinero.

Las competencias policiales respecto a fauna no se ejecutan como debería ser. Se realiza una función técnica, que es necesaria, pero esta se pone por encima de lo policial y no permite su desarrollo correcto. Es la propia Jefatura del Cuerpo la que dilapida una función esencial por la que paga el ciudadano madrileño.

Cuando en determinada legislación medioambiental se obvia sistemáticamente al Cuerpo de Agentes Forestales se está tirando el dinero del contribuyente. Los Planes de Gestión de los Espacios Protegidos Red Natura 2000 de la Comunidad de Madrid que ha publicado o en trámite de audiencia e información pública son claros ejemplos de ello. En los apartados de vigilancia desaparece sospechosamente el Cuerpo de Agentes Forestales y es la propia Consejería de Medio Ambiente la que se arroga la posibilidad de poner medios para vigilar el estado de conservación de esos espacios, es decir empresa privada. Es decir, pagar, de nuevo, dos veces por lo mismo. Se tira el dinero.

Cada año la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid compra bienes y regala suculentas inversiones al SEPRONA, que como ya saben ustedes pertenece al Ministerio del Interior. Las partidas económicas que van al Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad cada vez son menores. Que cada uno lo interprete como le convenga pero algo falla ahí.

Si bien los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid fueron de los primeros funcionarios transferidos no fue hasta el año 2002 cuando se creó el Cuerpo en el que se integran y organizan. Desde entonces, hace ya nueve años, el Cuerpo ha sido dotado de un Jefe y cuatro Jefes de Servicio. Diez puestos creados en el año 2006 que debían conformar la Escala más alta y debían gestionar y organizar todo el colectivo no han salido a oposición. Ese dinero está en otro sitio y créannos, se echa de menos. Los 230 Agentes Forestales necesitan más y mejor gestión. Mejorarían considerablemente el servicio que prestan. No se saca todo el partido posible al Cuerpo. Se vuelve a perder dinero.

Por último, al igual que ya tenemos en las escuelas Educación Vial, por qué no se crea un Plan de Educación Ambiental. Numerosos Agentes han acudido ya a centros de enseñanza y los chicos han acogido las visitas con entusiasmo. Pero se ha hecho sin que exista Programa oficial alguno. Utilicen los medios que tienen a su disposición. No pierdan dinero.

Para terminar, en general, se puede ahorrar dinero de muchas formas. En el caso peculiar del Cuerpo de Agentes Forestales, cuyos miembros son Agentes de la Autoridad, policía administrativa especial y policía judicial, con conocimiento específico del medio natural y de sus especies, con apoyo administrativo a otros muchos organismos, con presencia en los incendios forestales la forma únicamente es la apuesta por la gestión y la organización, y posteriormente por la exigencia en el cumplimiento de las funciones encomendadas. Curiosamente somos los Agentes los que lo pedimos. Pero no saben o no quieren. Y en nuestro caso, se equivocan. Los hechos demuestran que se tira el dinero.

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