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El paisaje vegetal del Valle del Tajuña

Fuente: La voz del Tajuña, por el Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid.

Las laderas del valle del Tajuña son un mosaico de encinares, coscojas, esparto y olivos. En primer plano, mezcla de encinas y coscojas.La primavera supone una época ideal para el estudio de la flora y vegetación de un lugar. La zona que nos ocupa, el valle del Tajuña y alrededores, en esta materia encierra una paradoja: aparentemente ofrece paisajes poco frondosos, ralos, desgastados, dominados por la agricultura… pero al mismo tiempo alberga una enorme riqueza botánica, a menudo superior a la de otros parajes más frondosos, serranos o verdes. En efecto, existen por estos pagos especies botánicas sumamente adaptadas a vivir bajo este clima extremo, o sobre sustratos difíciles como el yeso; en algunas ocasiones se trata de auténticos especialistas dignos de admiración.

Por otra parte, muchas de las formaciones vegetales que aquí encontramos son el fruto de una actuación antiquísima del hombre sobre el terreno: fuego y desbroces para la obtención de pasto, talas o podas para leñas, plantaciones para cubrir ciertas demanda, etc. El aprovechamiento del esparto, o de los matorrales aromáticos de las alcarrias para las colmenas, de los pastos por los ganaderos, el carboneo de carrascas… aún resultarán familiares para muchos vecinos del lugar.

Principales formaciones vegetales en la comarca. Nada mejor que un paseo campestre primaveral para disfrutar de una variadísima floración con el terreno aún fresco tras la temporada de lluvias. En la comarca del Tajuña (extensivo a casi todo el cuadrante suroriental de la Comunidad de Madrid) destacan las siguientes formaciones:

En primavera, la flora de los yesos se torna muy llamativa.

1. Encinares y coscojares. La encina probablemente hubiera formado extensos bosques en el pasado, pero hoy día se encuentra salpicada en laderas, barrancos, suelos pedregosos… Los ejemplares presentan un porte arbustivo como consecuencia de podas y matarrasas reiteradas. A menudo se mezclan con las coscojas, arbusto parecido pero con otra tonalidad de verde, que forma auténticas marañas impenetrables en numerosas laderas. Ambas laderas del Tajuña, así como diversas parameras, son claro ejemplo de manchas densas de coscojar, muchas veces con el esparto.

Pueden aparecer, además, otros arbustos salpicados: espino negro, aladierno, jazmín, cornicabra, rosales silvestres y un largo etcétera.

2. Espartales. El esparto (o atocha) no necesita presentación. De todos es conocida esta gramínea antaño aprovechada e impulsora de la economía local… hasta que cayó en desuso. Esta bonita planta, que soporta estoicamente calor y sequía, crece en laderas de solana, en cerros pelados o cubiertos de yeso, donde se acompaña de otras matitas tan discretas como interesantes.

3. Matorrales sobre suelos con yeso (o matorrales “gipsófilos”). Pequeñas plantas que sólo su floración primaveral las torna bellas, pues durante el estío e invierno pasan desapercibidas. Se trata de especialistas dignos de elogio por tolerar condiciones extremas de suelo y clima. Las principales especies son: jarilla de escamas, lepidio, la gipsófila, algunos tomillos. También destaca la efedra, cuyos frutitos rojos se emplearon en la confección de medicamentos cardiovasculares. Hay yesos en multitud de lugares: Tielmes, Titulcia, Villarejo, Morata, Colmenar de Oreja, Brea, Estremera, Fuentidueña…

4. Otros matorrales. Muchos de ellos aparecen al alterar los encinares y coscojares, o cuando se abandonan los cultivos como el olivar. Están integrados por infinidad de matas pequeñas y medianas, que dependen de las características del suelo. Las más importantes son el lino, cuya blanca floración otorga aspecto de nieve al paisaje; la salvia, el espliego, tomillos, romero, la espinosa aliaga, pequeñas jaritas de un palmo de alto. Estas formaciones, tan extendidas en páramos o en los terrenos llamados “alcarrias” proporcionan a las abejas un excelente material a partir del cual elaborarán la deliciosa miel. Aunque están presentes dispersos por toda la comarca, a modo de ejemplo se mencionan los de Campo Real, Carabaña, Villarejo o Colmenar.

5. Pinares. El pino carrasco es el pino por excelencia en estos lares. A menudo empleado para repoblar estos terrenos dada su resistencia al calor y sequedad (los hay en Orusco, Carabaña, Fuentidueña, Valdilecha…), pero también aparece de modo natural conformando interesantes bosques como el de La Encomienda Mayor de Castilla (Villarejo de Salvanés). Ocasionalmente se sembró el pino piñonero, probablemente por el interés que tienen sus piñones.

6. Otras formaciones. Podemos encontrar quejigos (también llamados robles o rebollos) en barrancos o laderas frescas (Carabaña, Villar del Olmo, La Olmeda…). Frecuentemente se mezcla con encinas, conformando interesantes bosquetes donde aparecen sorpresas como el arce. En los márgenes de los ríos o en pequeños enclaves húmedos, crecen chopos (llamados a veces álamos, el blanco y el negro), algunos sauces, zarzas y majuelos, tarajes y olmos.

Orquídea abejera: imita a ciertas abejas, para atraer al macho de abejorro y polinizarse.Y para finalizar, hay que hacer mención a lugares como pequeños prados y bordes de caminos, donde ahora en primavera florecen pequeñas hierbas en un auténtico espectáculo multicolor: amapolas, fumarias, jaramagos blancos y amarillos, compuestas tipo margarita, ciertas orquídeas,...

Los beneficios de la cubierta vegetal. En general, el interés de todas estas formaciones es mayúsculo y sobran razones para protegerlas y conservarlas. La vegetación sujeta el terreno y protege el suelo de la erosión, nos proporciona oxígeno limpio, regula las escorrentías procedentes de las precipitaciones, combate el tan de actualidad calentamiento climático al captar el dióxido de carbono atmosférico, y supone cobijo para infinidad de seres vivos. Además de proveer de lugares de esparcimiento y recreo, y definir los paisajes que son parte del patrimonio de todos

NOTA FINAL. Para los interesados en la botánica, se recomienda salir al campo con un manual de plantas fácilmente disponible en tiendas especializadas. Además adjuntamos los nombres científicos de las especies citadas en el texto, para su reconocimiento en fotos. Muy recomendable, la página www.anthos.es, del Real Jardín Botánico.

Aladierno – Rhamnus alaternus

Jazmín – Jasminun fruticans

Alamo blanco – Populus alba

Lepidio – Lepidium subulatum

Aliaga – Genista scorpius

Lino – Linum suffruticosum

Amapola – Papaver rhoeas

Majuelo – Crataegus monogyna

Arce – Acer monspessulanum

Olmo – Ulmus minor

Chopo – Populus nigra

Orquídeas – vários géneros: Ophrys, Orchis, etc.

Cornicabra – Pistacia terebinthus

Pino carrasco – Pinus halepensis

Coscoja – Quercus coccifera

Pino piñonero – Pinus pinea

Efedra – Ephedra fragilis

Quejigo – Quercus faginea

Encina – Quercus ilex ballota

Romero – Rosmarinus officinalis

Esparto – Stipa tenacissima

Rosal silvestre – Rosa sp.

Espino negro – Rhamnus lycioides

Salvia – Salvia lavandulifolia

Espliego – Lavandula latifolia

Sauce – Salix sp.

Fumaria – Fumaria sp.

Taray – Tamarix canariensis

Gipsófila – Gypsophila struthium

Tomillos – Thymus vulgaris, Th. Zygis

Jaramagos – Diplotaxis sp.

Zarza – Rubus sp

Jarilla de escamas – Helianthemum squamatum

Jaritas – Helianthemum sp.

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