APAF-Madrid (Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid)

Noticias sobre los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid

Comparativa de la situación del medio natural madrileño y los agentes forestales de la Comunidad Madrid, con y sin la Ley 3/2007

Comparativa de la situación del medio natural madrileño y los agentes forestales de la Comunidad Madrid, con y sin la Ley 3/2007

 

CONCEPTO A COMPARAR

CON LA LEY 3/2007

SIN LA LEY 3/2007

Entrada a un monte privado.

Sólo se puede entrar con autorización judicial o para extinguir un incendio. Sólo se pone este límite a los Agentes Forestales, a nadie más. No se prevé la entrada, ni con el permiso del propietario, ni para ningún otro tipo de emergencia o peligro inminente para el medio ambiente.

Entrada libre en cualquier momento y sin previo aviso en los lugares sujetos a inspección y a permanecer en ellos, con respeto, en todo caso, a la inviolabilidad del domicilio. (Ley de Montes estatal)

Tiempo de espera para actuar en un monte privado.

Varios meses hasta obtener la autorización judicial. Se han solicitado miles, pero sólo se han resuelto cuatro durante la vigencia de la Ley.

Inmediato.

Otros Agentes de la Autoridad.

Esta ley sólo afecta a los Agentes Forestales de la CM. Cualquier otro Agente de la Autoridad puede entrar a montes privados sin necesidad de autorización judicial.

Igualdad legal y jurídica para todos los Agentes de la Autoridad.

Seguridad jurídica.

Inseguridad jurídica. Sólo los Agentes Forestales (funcionarios públicos de la Comunidad de Madrid) pueden ser denunciados por pisar monte privado en el desempeño de sus funciones.

Seguridad jurídica.

La Constitución.

Una ley autonómica no puede contradecir legislación básica estatal (Ley de Montes) ni regular asuntos judiciales. El monte privado madrileño (75%) queda en la práctica sin protección y vigilancia. El Tribunal Constitucional la ha suspendido cautelarmente.

Se cumple la Constitución.

Venenos, furtivos, fauna protegida o herida, talas, obras ilegales, vertidos....

No se puede intervenir en el momento. La espera de varios meses para la autorización judicial, hace que los daños puedan ser irreparables y la identificación de los presuntos culpables, imposible.

Intervención y actuación inmediata.

Monte privado VS domicilio.

Se equipara un terreno forestal, monte o bosque privado (que puede tener miles de hectáreas y estar en un espacio natural protegido) con un domicilio privado, un jardín o una piscina.

La Ley de Montes estatal ya regula la entrada de los Agentes Forestales a un monte privado y vela por la inviolabilidad del domicilio, si lo hubiere.

Permisos de quemas, cortas, concesiones, autorizaciones, servicios…

Quedan ralentizados, retrasados y burocratizados innecesariamente. Graves perjuicios y mal servicio a los propietarios de montes privados que solicitan el servicio o intervención de la Administración a través de sus Agentes Forestales.

Intervención y actuación inmediata.

Juzgados.

Quedan colapsados por miles de solicitudes de autorizaciones judiciales innecesarias. Varios juzgados se han declarado incompetentes para concederlas, pues un monte no es un domicilio.

Sólo se recurre a ellos para denunciar delitos cometidos en el medio natural.

Grandes propietarios VS pequeños propietarios.

Desde fuera, en un gran terreno forestal es imposible detectar infracciones o delitos producidos en su interior. En un pequeño terreno forestal se pueden detectar fácilmente desde el exterior. Desigualdad legal y jurídica para los distintos propietarios.

Igualdad legal y jurídica para todos los ciudadanos, con independencia del tamaño y titularidad del monte.

Trabajos de la Administración y de los Agentes Forestales.

Los Agentes Forestales no pueden realizar el trabajo que le encarga su propia Administración en montes privados, hasta que se obtiene la autorización judicial. Empresas privadas acaban haciendo este trabajo y entrando libremente en los montes.

Normal desempeño de las funciones atribuidas legalmente a los Agentes Forestales.

Control, vigilancia, inspección y custodia del medio natural.

Hay que acceder a muchos montes privados para vigilar cotos de caza, explotaciones, trabajos, obras, flora, fauna y espacios protegidos, dominio público hidráulico, etc. Esto supone tramitar miles de autorizaciones judiciales. El colapso y la demora hacen inviable el trabajo.

Normal desempeño de las funciones atribuidas legalmente a los Agentes Forestales.

Seguridad y eficacia en la extinción de incendios.

En un incendio forestal, no conocer antes el terreno, los accesos, el combustible vegetal, los cortafuegos, los puntos de agua, los caminos, las vías de escape, etc, puede ser un suicidio. Es una irresponsabilidad someter a tal riesgo al Agente Forestal y al personal bajo su mando.

El buen conocimiento previo y sistemático de los montes privados, permite al Agente Forestal ser eficaz en las labores de extinción y seguro para el personal que está a su cargo y para los medios a los que asesora durante un incendio forestal.

Investigación de causas de incendios forestales.

Esperar varios meses a que se conceda una autorización judicial para investigar sobre el terreno las causas de un incendio forestal, no tiene sentido. Desaparecen todos los indicios, vestigios y pruebas que permiten determinar las causas del incendio y descubrir al posible autor.

Los Agentes Forestales investigan inmediatamente las causas de los incendios forestales. La rápida investigación de un incendio es crucial  para su éxito y esclarecimiento.

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