APAF-Madrid (Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid)

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El desarrollo del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid

El desarrollo del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de MadridEl pasado 27 de enero la Asociación Profesional de Agentes Forestales se reunió con el Viceconsejero de Presidencia y Justicia, D. Enrique Ruiz Escudero, y le trasladó la necesidad de que el Cuerpo de Agentes Forestales se desarrolle por fin, con medios suficientes, con un Reglamento que proporcione eficacia y responsabilidad, con una formación adecuada y adaptada a las necesidades policiales del Cuerpo y con otras medidas que ayuden a que el Cuerpo de Agentes Forestales cumpla con el fin que tiene encomendado, la protección del medio natural madrileño.

El próximo día 11 de febrero se abre la Mesa de negociación con los representantes sindicales. Es buen momento para conocer de cada uno de ellos cuales son sus pretensiones. Deben saber que existen altas expectativas respecto a un desarrollo profesional del colectivo y que el ejercicio de la responsabilidad de la representación debe corresponderlas.

APAF-Madrid entregó el siguiente Informe al Viceconsejero:

Las transferencias de competencias y personal desde la administración estatal a las administraciones autonómicas posibilitaron el paso de los Agentes Forestales a la Comunidad de Madrid.

El Estatuto de Autonomía recogió numerosas competencias medioambientales, el desarrollo legislativo de éstas y el personal que debía gestionar y vigilar ese medioambiente.

Si la gestión medioambiental inmediatamente se estructuró y organizó, la vigilancia y seguridad medioambiental quedó a merced de aquella en un recóndito apartado dentro de una Dirección General. Los Agentes Forestales fueron utilizados casi en exclusiva para labores técnicas auxiliares y se obviaron sus potestades y funciones policiales adquiridas muchos años atrás.

Con el auge medioambiental y el uso socio-recreativo de los montes, con el crecimiento exponencial de la legislación protectora medioambiental, el medio ambiente madrileño reclamó de los Agentes Forestales una prestación evidente, la policial. Esta necesidad que se observaba en cada jornada de trabajo del Agente, le exponía sin apenas cobertura jurídica ni medios ante continuas infracciones y delitos.

Sin embargo, la estructura administrativa de la Comunidad de Madrid seguía sin actuar al respecto y el aparato gestor medioambiental actuaba frente a estos hechos ignorándolos.

Se produjo aquello que la razón entendió como lógico. El colectivo de Agentes Forestales, hastiado de una dependencia que le obviaba y que le enfrentaba sin medios de defensa a una realidad cada vez más policial, demandó un cambio radical en las estructuras de la Comunidad respecto a su situación.

Así, tras un intenso y excesivamente largo período de incomprensiones, después de atender a sinsentidos e intereses corporativos trasnochados, la Comunidad entendió necesario formar un Cuerpo de Agentes Forestales.

A la vez, la Comunidad de Madrid comprendió la necesidad de aportar recursos humanos a ese Cuerpo, de tal forma que aparecieron casi consecutivas tres ofertas de empleo públicas que doblaron el número de Agentes Forestales.

En el año 2002 se aprueba por unanimidad de la Asamblea de Madrid el Cuerpo de Agentes Forestales y se establece como necesario un futuro Reglamento que desarrolle funciones, cometidos y medios.

El camino de la seguridad medioambiental madrileña parecía abierto y diáfano pero nada más lejos de la realidad. Las dificultades aparecieron por todas partes y el estudio sosegado de esta curiosa historia refleja como único inconveniente los intereses de otros frente a la lógica disposición de un Cuerpo suficientemente organizado y dotado que hiciera cumplir el mandato de una Ley y de numerosas disposiciones medioambientales.

Aún así y debido, en gran parte, al empeño del propio colectivo, la Comunidad de Madrid fue administrando mejoras a un Cuerpo en el que sus miembros son agentes de la autoridad, policía administrativa especial y policía judicial genérica.

En el año 2004 aparece la última oferta de empleo comentada que permite actuar al Cuerpo en condiciones aceptables según los parámetros de división comarcal existentes.

En el año 2005 se publica la Orden de Acreditación que dota de placa y carné a los Agentes Forestales. Un año más tarde la estructura del Cuerpo comienza a tener forma y se nombra Jefe del Cuerpo y Jefes de Servicio. También aparecen en la siguiente Oferta de Empleo plazas de Jefes de Unidad que debían completar la Escala Técnica creada por Ley. Estas sin embargo no se convocan.

El Cuerpo ya está estructurado e incluso la Escala Operativa sufre modificaciones que benefician al colectivo en el ámbito profesional y personal.

En el año 2007 se modifica la jornada y se eliminan los excesos horarios que se atendían hasta esa fecha. La nueva jornada permite un uso más racional de los medios personales, iguala la prestación de todos los Agentes y atiende mejor las necesidades que en ese momento se reclamaban.

En el año siguiente y tras la modificación radical que elimina de la actuación en los incendios forestales a los cuadros técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, la Comunidad entiende acertadamente que el Cuerpo de Agentes Forestales debe pasar a depender de la Consejería de Presidencia.

Se venía reclamando desde el año 2006 la integración del Cuerpo de Agentes Forestales en el Servicio de Emergencias 112. Los pasos se van dando y ya se da traslado de determinadas necesidades al Cuerpo. Sin embargo los avances son muy lentos e incluso hoy aún el Cuerpo no es utilizado en todo aquello que puede ofrecer.

En los años 2008 y 2009 se avanza enormemente respecto a la imagen del colectivo frente al ciudadano. La Comunidad de Madrid queda bien representada con un nuevo uniforme y con mejores EPIs de incendios forestales. Los vehículos que la Comunidad contrata representan un gran paso, tanto en la mejora de la salud laboral y seguridad vial como en la disposición profesional policial del colectivo. En el año 2010 una Orden de Uniformidad regula tal apartado.

Por el camino y entre tanto, situaciones controvertidas como la Ley de Medidas Urgentes del año 2007 que dispuso a los Agentes Forestales contra su propio trabajo impidiéndoles ejercerlo allí donde es más necesario. Fue el propio Tribunal Constitucional el que paró aquella medida y el que entendió que el ejercicio de esta profesión, es decir, ser agente de la autoridad, policía administrativa especial y policía judicial genérica en el ámbito medioambiental, debía realizarse en toda la Comunidad de Madrid independientemente de la titularidad del propietario.

Es evidente que tal medida tuvo urdidores varios y que solo intereses aviesos podían aplaudir tal desatino. Hoy, la propia Comunidad ha enmendado inmediatamente aquel error y ha entendido que el Agente Forestal debe desempeñar su labor sin otras restricciones que las propias que marca profesión tan exigente.

Desde el año 2010 a hoy, enero de 2016, el Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid viene, sin embargo, marchitándose. Nada ha hecho la Administración por desarrollarlo y nada parece que hayamos querido exigir los propios Agentes.

La nueva legislatura parece ser que nos ha traído a todos nuevas pretensiones y es buen momento para recordar muchas cuestiones que quedaron por hacer y que son tan necesarias y añadir otras que hoy aparecen y que también requieren nuestra atención.

La Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid (APAF-Madrid) solicita de la Consejería de Presidencia, Justicia y Portavocía del Gobierno, el desarrollo y el impulso suficiente para que el Cuerpo de Agentes Forestales funcione adecuadamente y ejecute con eficacia las funciones para los que fue creado. Por eso, básicamente pedimos:

  1. La dotación de plazas al Cuerpo de Agentes Forestales. En APAF-Madrid entendemos como prioritarias las plazas de puesto base de la Escala Operativa. Posteriormente y cuando el servicio quede cubierto correctamente se deberá hablar de plazas de Jefatura de Unidad.
    1. Debe tener en cuenta la consejería que el Cuerpo está al límite en estos momentos y la aplicación de la jornada y horario y la comarcalización se empiezan a hacer imposibles.
    2. Máximo estudio y control de los procesos selectivos en general y de los temarios que se deben exigir.
  2. La negociación de un Reglamento del Cuerpo de Agentes Forestales:
    1. Que de cobertura jurídica adecuada al desempeño de las funciones de los Agentes Forestales.
    2. Que establezca las funciones que debe desempeñar cada puesto, responsabilizando de ellas a quien lo ejerza.
    3. Que regule cuantas actuaciones y actividades tienen que ver con nuestro trabajo.
  3. La inclusión efectiva en el 112, en sus procedimientos operativos relativos a denuncias por infracciones o presuntos delitos medioambientales. Le corresponde a la Comunidad de Madrid ejercer sus funciones y exigir a sus funcionarios que lo hagan en las mejores condiciones posibles. Al más alto nivel de la Comunidad se deberá entender de una vez que el Cuerpo de Agentes Forestales no es menos ni más que la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid. Se deberá arbitrar un sistema en el que todos participen, si es el caso, pero coordinadamente, nunca de otra forma.
  4. Como consecuencia del punto anterior, el Cuerpo de Agentes Forestales deberá tener el protagonismo adecuado en la avanzada Agencia de Seguridad de la Comunidad de Madrid. Estamos a la espera de conocer detalles sobre la que entendemos una Agencia al servicio de las emergencias madrileñas.
  5. La exigencia de la Consejería hacía el desempeño de la Jefatura del Cuerpo que entendemos desde APAF-Madrid escaso y muy discutible (tanto la exigencia como el desempeño).
  6. Una formación moderna y adecuada, especialmente en el plano policial.
  7. El reconocimiento del servicio que presta el Cuerpo de Agentes Forestales como servicio esencial.

Finalmente, como cuestiones puntuales:

  • Darle al Cuerpo grado de Subdirección.
  • Dotar a los Agentes Forestales de una placa de acreditación digna.
  • Dotar a los Agentes Forestales de medios de defensa ante posibles agresiones o peligros.

Otras cuestiones le serán planteadas en la reunión así como todo aquello sobre lo que tenga dudas o interés.

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