APAF-Madrid (Asociación Profesional de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid)

La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboral

La Guardería forestal ha vivido hasta ahora marginada. Los agentes forestales, transferidos recientemente a las administraciones autonómicas, con la esperanza de una reestructuración de su profesión que eleve su formación y su situación social y económica. Sin unos cuerpos de vigilancia sobran todas las leyes de conservación de la naturaleza. Mientras esto no se entienda así, poco se avanzará en la gestión racional de los recursos naturales.

Por la Asociación Profesional de Agentes Forestales (Cuaderno nº 21 de Invierno de 1985 de la revista Quercus).

La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboralLa necesidad de proteger nuestro Patrimonio Natural no es un problema exclusivo de nuestro tiempo, hace siglos que nuestros gobernantes idearon, entre otras medidas, la creación de colectivos encargados de velar por su conservación.

Ya en el año 1677, reinando Carlos II, se dicto una Real Ordenanza disponiendo: “La vigilancia de las masas arbóreas y los animales salvajes que las habitasen por todas las autoridades de la monarquía a quienes correspondiesen”.

Fernando VI, dicta otra ordenanza en el año 1748, que en su art. 25 nombra a los “Guardas de Campo y Monte con ese titulo, o el de Celadores, ordenándoles que prendan, denuncien a los taladores, causantes de incendios, introductores de ganados en plantíos procurando que dichos guardas sean hombres de buena opinión, fama y costumbres”.

Días después, con un decreto nombra a otras personas que “actúen hacia el mismo fin, usando de un saber ganado con el estudio que les permita hacer o mandar lo más concerniente; y en cuanto a los guardas de campo y monte les ordena, que actúen conjuntamente con aquellas personas de mas sabiduría poniendo en su cometido, la reciedumbre de sus cuerpos, la aversión al soborno o la malicia, y el largo conocimiento de los montes que tutelan”.

En el párrafo anterior, encontramos definidos dos de los colectivos básicos que actualmente siguen vigentes en materia de Conservación de la Naturaleza, estos son: los Ingenieros de Montes y Agentes Forestales.

El rey Carlos III, el 19 de abril de 1762 sanciona una Real Orden, por la que se crea la compañía de Fusileros Guardabosques Reales.

Su hijo Carlos IV, a finales del siglo XVIII, promueve un premio sobre el tema: “¿Cuáles son los obstáculos que impiden y atrasan en la actualidad la prosperidad de los montes y plantíos de España?”. El ganador del concurso llegó a la siguiente conclusión “Urge la necesidad del establecimiento de una vigilancia tutelada por el Estado con especial atención a los incendios y entradas de ganado a las repoblaciones jóvenes”.

En el año 1866, siendo reina Isabel II ejercían acción vigilante en los montes. la Guardería Rural, los Guardas Mayores, los Guardas del Monte del Estado y la Guardia Civil.

Alfonso XII en el año 1876, cesa todas las guardarías y deja corno vigilantes de monte únicamente a la Guardia Civil, pero al año siguiente, por la Ley de Repoblaciones Forestales crea a los Capataces de Cultivo en los distritos Forestales, y dos años después les autoriza denunciar los daños que se causen a los bosques y se contratan los vigilantes temporales de incendios

En 1907, se hace especialmente preciso un cuerpo que se ocupe de los montes, en su vigilancia y otras misiones incompatibles con el carácter de la Guardia Civil, se crea sustituyendo al anterior, el Cuerpo de la Guardería Forestal del Estado, en el texto de su formación se dice: “El personal que se elija, ha de vivir apartado de todo lo que significa influencia o favor, y convencido de que sólo puede fiar la seguridad de su destino y la recompensa de los ascensos al cumplimiento estricto de sus deberes

Durante la 2.ª Republica, en el año 1935, se crea el Patrimonio Forestal del Estado, que es reformado en el ano 1941.

Gobernando el General Franco y dependiendo de la Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial, coexistían: La Guardería Forestal del Estado, la Guardería del Servicio de Caza y Pesca Continental y la Guardería del Patrimonio Forestal,

En el año 1971, se crea el Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (I.C.O.N.A.). Este Organismo Autónomo crea su propia Guardería con la fusión de los forestales del Patrimonio Forestal y el Servicio de Caza y Pesca Continental quedando como agregados los de la Guardería Forestal del Estado.

Nuestro actual Rey, Juan Carlos I, en el año 1978, firma el Real Decreto nº 609/1978, por el cual la denominación de Guarda Forestal queda sustituida por la de Agente Forestal.

El día 6 de diciembre de ese mismo año es ratificada por Referéndum la nueva Constitución, que recoge en su titulo VIII el Estado de las Autonomías.

Es en el año 1985, cuando cada Autonomía tiene su Guardería Forestal propia; al quedar finalizado el proceso de transferencias de competencias en materia de Conservación de la Naturaleza.

Durante el periodo histórico que acabamos de resumir, comprobamos que existía una preocupación por impedir los atentados ecológicos; la formación y evolución de las sucesivas Guarderías Forestales, unido al esfuerzo legislativo realizado así lo demuestran. El por qué del progresivo deterioro de nuestra naturaleza, habría que buscarlo en múltiples causas, algunas de las que consideramos más importantes son:

- La dificultad de ejercer una vigilancia exhaustiva en extensas demarcaciones territoriales.

- La necesidad que tenia la población eminentemente rural de utilizar los recursos naturales para su subsistencia, que degeneraría en muchos casos en abuso y codicia.

- Escasa dotación de recursos económicos, tanto para tener personal suficiente, como para dotar a éste de los medios necesarios.

- Excesiva burocratización y mala organización, en una profesión cuya actividad se realiza en el campo.

- La idiosincrasia de los españoles.

Circunstancias éstas que no han variado en lo esencial en la época actual.

La Casa Forestal

A principios de siglo, se hace necesario dotar de mayor funcionalidad y eficacia al servicio de la Guardería Forestal. Seguir realizando la policía y custodia de montes y ríos distanciados de los núcleos urbanos varios kilómetros, era una tarea complicada y poco efectiva, por lo que se ideó la construcción de viviendas en el interior de los montes, situadas en lugares estratégicos, obligando a los forestales a habitarlos en todo tiempo, con la intención de hacer la vigilancia de éstos más completa y provechosa. Recordemos que por aquella época, y sobre todo en el medio rural las caballerías eran el único medio de locomoción, y no todo el mundo disponía de alguna.

Con el asentamiento de los forestales en estas viviendas. se consiguió:

- Mayor agilización y capacidad de recorrer más terreno en menos tiempo.

- Más dedicación y tiempo de trabajo. El forestal estaba las 24 horas en el monte, pues habitaba en él.

- Posibilidad de vivir múltiples experiencias que dotaron al forestal de un gran conocimiento de los montes que tutelaba, y de todos aquellos acontecimientos que en ellos se daban.

- Una gran independencia. Al vivir solo, o a lo sumo en compañía de la familia de otro compañero, las situaciones de amiguismo o compensación de favores, serían mínimas y situarían al profesional en una posición de fortaleza a la hora de sancionar todas aquellas infracciones que descubriese.

La casa forestal, medida que benefició la protección de nuestros montes, acarreó como secuela directa un modo de vida, que desprofesionalizó al Guarda Forestal, con la peculiaridad del aislamiento, que le trajo como consecuencia una serie de marginaciones (sociales, culturales, sanitarias, profesionales, etc.), y todo tipo de dificultades para su existencia.

- Marginación social. Al faltar oportunidades de tener trato con la gente por habitar y trabajar en un medio despoblado. De los encuentros que tenían en el monte, la mayoría eran para reconvenir y sancionar las infracciones, lo que dificultó la sociabilidad, principio básico del ser humano, y fomento la taciturnidad y recelo en el forestal.

- Marginación cultural. El habitar en la casa forestal, y la consiguiente marginación social, imposibilitó el desarrollo cultural del forestal, además de enfrentarte a la impotencia de dotar a sus hijos de una escolarización suficiente.

- Marginación sanitaria. Condicionada como las anteriores por el medio y la soledad. Imaginemos la frustración y sufrimiento de unas familias que en caso de enfermedad o accidente, debían trasladarse en caballería si la tenían, al pueblo más cercano que tuviese médico, recorriendo varios kilómetros por malos y escabrosos caminos de montaña, con las consiguientes inclemencias meteorológicas, además de abandonar por un tiempo indeterminado aparte de la familia, cuando el enfermo fuese un progenitor.

- Marginación profesional. El ser un cuerpo disgregado con demarcaciones territoriales muy extensas, impidió tener contactos habituales entre los miembros de la Guardería, lo que acarreó la escasa concienciación de colectivo.

La obligación de residir en casas forestales, ha durado hasta mediados de la década de los años sesenta, e incluso actualmente, continúan utilizándose como residencia permanente, aunque lógicamente con otros condicionamientos.

Definición y funciones de la Guardería Forestal

Monumento a la Guardería Forestal en monte “Do Medo”. OrenseReseñamos algunos artículos del Reglamento de la Guardería Forestal, Decreto de septiembre de 1966 (BOE 8 de octubre de 1966) que aunque caduco y trasnochado, aún sigue vigente, para mostrar el carácter que éste asigna al Agente Forestal.

Art. 45: “Todos los miembros del Cuerpo de la Guardería Forestal, tendrán el carácter de Agentes de la Autoridad, siempre que se encuentren de servicio auxiliarán a los servicios de vigilancia y seguridad Estado, y portarán en acto de servicio el armamento reglamentario.”

Art. 46: “Los Guardas, como agentes la autoridad y como miembros de la policía judicial, tienen el deber de intervenir en todos los hechos justiciables.”

Las funciones del Agente Forestal, se encuentran reguladas por el Reglamento anteriormente citado y el Real Decreto por el que se concreta y desarrollan determinadas funciones del Cuerpo de la Guardería Forestal, de 24 de septiembre de 1982 (BOE, 30 de octubre de 1982).

Estas se pueden resumir del siguiente modo:

a) El Reglamento de 1966, en su art. 1º, que son misión principal de la Guardería Forestal la custodia y policía de la riqueza forestal pública, de la cinegética dentro los terrenos de su jurisdicción, de la dirección y fiscalización del personal obrero en trabajos y servicios de aprovechamientos conservación y mejora en los montes, y en los de repoblación, así como cuantos servicios se les encomienden para la mejor conservación de los montes, público o particulares, igualmente, en el apartado del citado articulo, se indica que les corresponden las atribuciones y cometidos asignados a la Guardería de Pesca Continental del Estado.

El art. 49 establece que los Guardas vigilarán constantemente el monte o m montes que constituyan sus cuarteles, zona o comarca, guardando los linderos exteriores e interiores, vigilando la ejecución de aprovechamientos y mejoras que se realicen, haciendo efectivos los acotamientos y denunciando toda clase de daños, abusos e infracciones que sorprendieran, no solamente en los montes sometidos a su custodia día, sino también en cualquier otro en que se encontraren.

b) El Real Decreto de 24 de septiembre de 1982, dispone en su art. 1º, que sin perjuicio de las funciones establecidas en el Reglamento de 1966, les corresponderán misiones de atención, policía y vigilancia los parques nacionales, reservas de interés científico, parques naturales de interés nacional, reservas nacionales de caza y parques naturales cuando sean administrados directamente por el I.C.O.N.A

En el art. 2º se establece que el Cuerpo de la Guardería Forestal desempeñará cometidos para los que habilita el título de Capataz Forestal. El cuidado y actuaciones materiales que se les encomiende en las granjas cinegéticas, piscifactorías, laboratorios y centros ictiogénicos, viveros forestales y otros establecimientos similares; vigilancia de almacenes y material terrestre y maquinarias para la lucha contra los incendios forestales; la colaboración y actuación directa en su extinción, y otras de análoga naturaleza.

La disposición transitoria 1.ª establece que se asumirá al menos transitoriamente, la vigilancia, custodia y policía de las vías pecuarias e igualmente y con el mismo carácter desempeñará aquellas misiones que puedan encomendársele en relación con la conservación de los recursos naturales y otras tareas de colaboración del Ministerio de Pesca y Alimentación, o de otros departamentos y organismos; ejemplo de esto último es el convenio que suscribieron, el día 9 de abril de 1982, el Director General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas y el Director de ICONA por el cual, la Guardería Forestal prestaría servicio de vigilancia. en aquellas zonas donde existieran edificios o restos arquitectónicos artísticos y arqueológicos y se encuentren bajo la tutela del susodicho organismo.

Evolución de las funciones de la Guardería Forestal

Durante la primera década del presente siglo se potencia la labor de custodia y policía de los montes, de la Guardería Forestal, para evitar en lo posible el tremendo abuso continuo que se cometía por doquier contra las masas arbóreas. Esta circunstancia acarreó a sus miembros odios, amenazas, agresiones, heridas e incluso la muerte, por su misión principal impedir o sancionar los aprovechamientos irracionales cometidos por una sociedad eminentemente rural, y habituada a costumbres seculares y difíciles de desarraigar: el ganado suelto impidiendo el desarrollo de la regeneración natural y de las repoblaciones artificiales; el trasmocho de frondosas para ramón de los ganados; la tala de latizales para elegir piezas de arados, ruedas de carro, etc.; la tala de fustales para vigas, arreglos de ventanas, puertas, muebles, etc.; el carboneo, la corta indiscriminada de leñas para el fuego del hogar, etc.

La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboralCon la reforma del año 1941 del Patrimonio Forestal, se contratan por este organismo, los encargados forestales, que posteriormente obtienen el reconocimiento de Guardería Forestal del Patrimonio, dependiente de las Divisiones Hidrológicas y asumiendo todas las funciones de la Guardería Forestal del Estado, que por aquel entonces dependía de la Dirección General de Montes. Ambos cuerpos forestales asumen sobre el terreno, la responsabilidad como capataces, de canalizar los trabajos de las brigadas de obreros, en el ambicioso plan de repoblaciones que acomete nuestra nación, una vez finalizada a Guerra Civil.

Anteriormente, la Guardería Forestal del Estado ya realizaba la dirección de trabajos selvícolas y repoblaciones, pero es en la época que relatamos, cuando sin perjuicio de otras funciones, se les encomienda a los forestales como tarea primordial las repoblaciones.

De la magnitud de éstas, da idea el Secretariado de la FAO, que en el año 1959 y dentro del plan de repoblaciones de los estados miembros de este organismo, destaca en primer lugar a España, con el 50 % del programa europeo realizado.

Como consecuencia del avance tecnológico, la apertura de pistas forestales, que en ocasiones enlazaron pueblos aislados y los empleos creados por las repoblaciones, se anuló a mediados de la década de los sesenta, la obligación que pesaba sobre la Guardería, de residir en casas forestales, y por tanto comenzó a ser mejor tratada y comprendida por las poblaciones donde residía.

Coincidiendo casi en el tiempo con el nacimiento del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza, se desatan con una virulencia extraordinaria, lo que se ha dado en llamar, la mayor plaga de las masas forestales y la vida que ellas albergan, los incendios.

Durante el periodo 1973-1982, en España ardieron casi dos millones de Hectáreas de bosques y terrenos desarbolados.

La Guardería Forestal, integrada en ICONA desde la fecha de su creación, en el año 1971, es básicamente la encargada sobre el terreno de acometer en primer lugar su prevención, y posteriormente su extinción dirigiendo los retenes y el personal voluntario.

Durante estos años, y sin menoscabo de sus otras múltiples funciones, los incendios forestales van a someter al colectivo de Agentes Forestales a un intenso (434.000 Ha. quemadas en el año 1978), penoso (imposibilidad, sobretodo en verano, de disfrutar vacaciones, fiestas y domingos), y peligroso (numerosas víctimas todos los años) trabajo, que no han sabido reconocer suficientemente ni la Administración, ni la amplia mayoría de la sociedad española, ni los diferentes medios de comunicación, que cuando dan la relación del personal que ha intervenido en un siniestro, se olvidan habitualmente de nombrar a la Guardería Forestal.

Peligrosidad y penosidad de una profesión

Dos circunstancias unidas a las funciones de la Guardería Forestal, condicionadas por el lugar y los medios que se poseen para realizar la actividad profesional.

Penosidad: Al ejercer la profesión generalmente en sistemas montañosos, subiendo y bajando laderas accidentadas, vadeando ríos, recorriendo grandes distancias y soportando frecuentemente, todo tipo de inclemencias meteorológicas.

Es obvio, que estos profesionales deberían estar equipados satisfactoriamente, pues bien, el uniforme asignado es el mismo que casi todos hemos utilizado durante el servicio militar, con la única diferencia del color; éste consta de chaqueta cruzada con corbata y pantalón, botas (en algunos casos de suela lisa) y un chubasquero normal. Uniforme insuficiente y poco funcional, que además se confecciona cada dos o tres años, o que obliga al forestal a realizar el servicio, en ciertas ocasiones con prendas no reglamentarias o vestidos totalmente de paisano.

Para la lucha contra los incendios, se utiliza un cinturón portador de útiles como: guantes, mascarilla, cantimplora, etc.; los agentes forestales, colectivo básico en esta lucha, únicamente están dotados de cinturón.

El medio de locomoción oficial para realizar la labor profesional, tanto en verano como en invierno es la motocicleta, sólo se utilizan coches y Land-Rover excepcionalmente.

Peligrosidad: La heterogeneidad de cometidos de la Guardería Forestal, somete a sus miembros a riesgos muy diversos y en ocasiones, extremadamente peligrosos como son:

- Los incendios forestales, causante de muertes todos los años además de quemaduras y traumatismos por el humo llamas, terrenos accidentados, y las masas de agua que vierten los hidroaviones en ocasiones, sobre el personal terrestre encargado de apagarlos.

- El furtivismo, arraigado profundamente en ciertos individuos, que han provocado la muerte de algún forestal; facilitado por ser éste el único cuerpo en que cada uno de sus miembros facilita el servicio en solitario, normalmente a pie o en motocicleta, con emisoras que funcionan únicamente en la época de peligro de incendio y con un rifle anticuado y sin munición.

- Accidentes al utilizar la motocicleta, que independientemente de la gravedad de éstos, postergan al accidentado a confiar en su suerte y arreglárselas como pueda, hasta que alguien pueda auxiliarle.

- Las agresiones físicas y verbales, frecuentes al recriminar o sancionar las infracciones estipuladas en las leyes de Montes, Caza, Pesca, Incendios forestales, etc.; debido al carácter y la falta de educación e información de algunos ciudadanos, que se creen con el derecho de practicar la más completa anarquía en el medio natural, y no reconocen al Agente Forestal como autoridad en ese medio.

- Los relacionados al fiscalizar los trabajos selvícolas, por realizarse éstos en terrenos dificultosos, con maquinaria pesada, motosierras, etc.; los derivados de la lucha contra las plagas, al combatirse éstas con productos tóxicos o con escopetas, como en el caso de la procesionaria; los riesgos al controlar cacerías y monterías autorizadas; los encuentros con animales que en ocasiones resultan peligrosos, víboras, escorpiones, avisperos, enjambres, etc.; menos frecuentemente lobos y osos; y por último, situaciones a las que el forestal está especialmente expuesto, como son: rayos, desprendimientos, avalanchas, etc.

La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboralEstos riesgos, cuando se traducen en accidentes, ocasionan bajas en la familia forestal o en el mejor de los casos imposibilita a alguno de sus miembros a realizar funciones de campo, relegándoles a destinos administrativos o a su jubilación, por incapacidad laboral.

Algunos son susceptibles de disminuirse o erradicarse, pero parece ser, que la tecnología moderna y los nuevos métodos de trabajo, están de más para la Guardería Forestal, que ha de seguir anquilosada, pero dando respuesta eficaz a la problemática que acecha a nuestro depauperado Patrimonio Forestal.

La Administración Vasca es la única que aunque, no ha dotado aún suficientemente a sus forestales, ha reconocido las dificultades que entraña su trabajo, y les remunera con una cantidad fija al mes, por los conceptos de peligrosidad y penosidad.

El vehículo del forestal

La labor profesional de la Guardería Forestal, se realiza general y necesariamente en el campo, monte y ribera de los ríos, sitios aislados y poco transitados.

Considerando que el vehículo oficialmente asignado para realizar el servicio, es la motocicleta que no se dan cursillos de su manejo y adiestramiento; que no se facilita el material imprescindible para su correcto uso (casco, gafas, guantes, etc.); que regularmente se tienen que utilizar otros instrumentos para el buen desarrollo del trabajo (emisoras, prismáticos, rifle, mapas, etc.), sin maletas ni compartimentos especiales; que únicamente están dotadas del seguro obligatorio; por último, que el servicio se hace individualmente, el forestal, además de las molestias e incomodidades, sufre la preocupación y el temor constante al accidente y al desamparo.

La mayoría de los Agentes Forestales están destinados en pueblos de montaña. No es necesario residir habitualmente en ellos, para comprobar que los elementos climatológicos (lluvia, granizo, nieve, frío, hielo, viento, niebla) son muy rigurosos y permanentes.

¿Cómo se realiza la misión encomendada con lo anteriormente expuesto?

a) Normalmente, para realizar el servicio en invierno, el correspondiente cupo de gasolina se utiliza en el automóvil particular, con lo que se obliga al forestal a cometer una irregularidad, además de perjudicarle, ya que si bien, el carburante no le grava, no ocurre igual con las averías del coche y su desgaste, éste último muy acelerado por las peculiaridades del terreno donde ha de circular.

b) Cuando el tiempo es más crudo, muchas de las zonas quedan desprotegidas, por imposibilidad material de atenderlas, no así para los furtivos, que bien equipados y con Land-Rover, pueden acceder a zonas donde a pie o en motocicleta es imposible ejercer la labor policial.

c) En las ocasiones en que se utiliza la moto, se prescinde de algunos útiles que entorpecen el transporte (prismáticos, emisoras, arma), pero que posteriormente y según las circunstancias, pueden ser necesarios.

d) El tiempo de trabajo se acorta necesariamente, pues cuando se está mojado o aterido de frío, se anhela el regreso a casa o a un lugar protegido.

e) Se piensa mucho los pros y los contras a la hora de vigilar ciertos lugares, cuando:

1) Hay señales relacionales de cambio de tiempo, hay que tratar por todos los medios de no quedar aislado.

2) En el momento de abandonar la motocicleta y seguir haciendo el servicio a pie por la posible desaparición de ésta o alguna de sus piezas.

3) La posible avería de la máquina, tengamos presente que en estos casos hay que optar por el abandono de la misma o su arrastre a un lugar seguro.

4) La poca autonomía del vehículo, depósito de gasolina pequeño y falta de gasolineras en pleno monte e incluso en muchos pueblos.

Agente forestal del Parque CovadongaResumiendo: el invierno suele durar seis meses en los pueblos de montaña, amplias zonas quedan desprotegidas de la necesaria atención y vigilancia, los rendimientos de trabajo bajan considerablemente. El Agente Forestal, además de pasar frío mojarse y tener accidentes, sufre regularmente gripes y enfriamientos que le obligan a estar de baja. Los furtivos y conciudadanos de estas poblaciones. que conocen perfectamente la problemática del forestal, se aprovechan de estas circunstancias.

El Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza

Al asumir ICONA la responsabilidad de la Conservación de la Naturaleza en el año 1971, existían en nuestro país, tres colectivos forestales dependientes cada uno de ellos, de un servicio administrativo diferente. Los Forestales creyeron que el nuevo organismo los reunificarla y crearía con todos ellos una única y exclusiva Guardería Forestal.

El ICONA forma su propia guardería con la fusión de los forestales del Patrimonio y los del Servicio de Caza y Pesca Continental quedando en calidad de agregados los miembros de la Guardería Forestal del Estado. Esto trajo como consecuencia que la más antigua de nuestras guarderías quedase gravemente discriminada, al continuar sus miembros sin las ventajas de la Seguridad Social y percibir solamente, el 80 % de las retribuciones básicas al llegarles la jubilación a los 67 años; mientras que la nueva Guardería de ICONA, que asumía el mismo Reglamento, uniforme, distintivos, funciones y jefes que la anterior, disfrutaría desde ese momento del Régimen General de la Seguridad Social, y percibirían todos sus miembros el 100 % de las retribuciones a los 65 años, fecha de su jubilación.

Situación aún vigente y no comprendida por la amplia mayoría de los forestales, que se preguntan el porqué de la dejadez y los problemas administrativos pueden perpetuar semejante injusticia, causante entre otras cosas de una profunda división en la familia forestal, que si no ha afectado al normal desarrollo de la actividad laboral se ha debido, únicamente a la gran profesionalidad y amor propio de la ya centenaria Guardería Forestal del Estado.

Pero si hasta el momento la marginación afecta sólo a una parte de la Guardería, no ocurre igual cuando el ICONA, del que esperaban los forestales que organizara racional y eficazmente el servicio, y los dotase de medios suficientes para cumplir dignamente su trabajo, se despreocupa totalmente de ellos, y encauza todos sus conocimientos burocrática, olvidándose que la Conservación de la Naturaleza ha de acometerse en los montes, y en éstos, día tras día realizan su trabajo los Agentes Forestales, colectivo que ha creído siempre que independientemente de otros cuerpos de funcionarios con más peso especifico en el tema de la naturaleza, ésta en última instancia ha de pasar por sus manos.

Esta despreocupación ha ocasionado a los forestales un grave atraso profesional, social y económico, que seguidamente pretendemos desarrollar.

Necesidad de cursillos de formación

Aspectos profesionales:

La profesión de Agente Forestal tiene múltiples, variadas y complejas funciones que requieren amplios conocimientos técnicos, jurídicos, ecológicos. psicológicos, etc., y exigen por tanto a sus miembros una especial preparación que hay que revisar constantemente, con reciclajes y cursos de formación.

La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboralAl comenzar la década de los 80, el ICONA aprueba una normativa por la que exigiría el titulo de Capataz Forestal como condición indispensable para el ingreso en la Guardería Forestal; es de suponer que esta medida pretendía que los recién ingresados tuviesen unas nociones básicas sobre conocimientos forestales; incomprensible resultó que dicha medida se aplicase solamente al cuerpo de la Guardería Forestal del Estado, mientras que para el ingreso en la suya propia no fuese necesario poseer dicho titulo.

Posteriormente (ver Decreto publicado 30 de octubre de 1982) ICONA se propuso organizar e impartir cursos de especialización al colectivo forestal, pero en las escasas ocasiones que se llevó a la práctica el citado decreto, se hizo con un criterio un tanto irracional e incompleto dos o tres forestales de cada servicio provincial eran enviados a la provincia elegida para realizar un curso determinado: plagas, incendios, etc., éstos además de los gastos y trastornos de desplazamiento que ocasionaban, no tenían la suficiente continuidad, por lo que eran muy pocos los forestales que accedían a ellos.

Muchos de los acontecimientos forestales están basados en experiencias personales, más ricas y variadas cuanto más tiempo se esté en contacto con el medio natural. Los miembros más veteranos de nuestra Guardería Forestal poseen una sabiduría al respecto extraordinaria, que se pierde sin transmitir a las nuevas generaciones, por el modo de ejercer la profesión, individualmente y sin posibilidad de intercambios frecuentes.

Los conocimientos también son susceptibles de incrementarse y complementarse con guías, monografías, folletos, hojas informativas, etc. El ICONA, que comenzó emitiendo algunas publicaciones fue espaciando estos envíos hasta casi su total desaparición.

La labor forestal además de conocimientos requiere medios técnicos para realizarla adecuadamente. La dotación que de estos hace ICONA a sus forestales, se basan casi exclusivamente en las motocicletas y emisoras.

Las motos aparte de otros problemas, se adquieren sin estudios ni pruebas previas sobre el terreno en que han de realizar el servicio, y sin el consejo de su futuro usuario; por tanto, se compran motos de carretera para transitar por el monte o de motocross cuando lo conveniente, serían las de trial.

Las emisoras son inoperantes en algunas ocasiones por la falta de una suficiente red enlace de repetidores, y otras, por la insuficiencia de pilas.

Otros útiles, como prismáticos, vehículos tipo Land-Rover, equipos especiales contra incendios, etc., que darían mayor seguridad y eficacia a la Guardería, generalmente no entraron en los planes del Organismo. Anécdota curiosa, es el envió que hizo ICONA a los forestales en el año 1982, de una publicación donde se especificaba que el material personal necesario para la lucha contra los incendios, donde se nombran: el mono ignifugo, casco, guantes botas de campo, mascarilla, gatas, cinturón, cantimplora y botiquín personal. De todos ellos sólo con el cinturón y la cantimplora se dotó a la Guardería.

El buen desarrollo de la actividad forestal requiere mucha información y que ésta se transmita con rapidez. No olvidemos lo distanciados que se encuentran los forestales de los centros de poder de donde emana la información, la imposibilidad de que ésta se transmita de unos a otros, por las características tan reiteradas en el presente trabajo, como son la individualidad y el aislamiento impuestos por las demarcaciones territoriales extensas y residir en algunos pueblos donde no se recibe ni el BOE.

¿De qué sirve modificar las leyes de Montes, Caza, Pesca, Incendios, etc. si estos cambios no son conocidos por aquéllos que han de controlar que éstas se cumplan?

ICONA fracasa estrepitosamente en lo referente a dotar de información a su colectivo de campo.

La mayoría de los forestales no han recibido nunca oficialmente las listas de especies protegidas, ni las de aquellas especies que sucesivamente se van sumando a dichas listas. De los periodos de veda y sus sucesivas modificaciones. en ocasiones han sido informados por los propios cazadores y pescadores o por los medios de información.

Como capataces de trabajos, y por tanto responsables directos de los trabajadores de las brigadas, apenas han sido informados de la normativa laboral que regula los derechos y obligaciones de aquéllos que tienen a su cargo.

Frecuentemente ha sido y es, el hecho de que los forestales sean recriminados por los diferentes usuarios del medio natural o por sus trabajadores, al considerarse éstos perjudicados por alguna actitud derivada de la incompleta, caduca o carente información del forestal, que ha ido fomentando progresivamente en algunos miembros del colectivo, la desconfianza y la duda, circunstancias peligrosas si se adueñan del espíritu de un profesional.

Difícilmente se mantendrá la moral alta de un colectivo profesional, si su propio organismo no demuestra un cierto interés por su problemática, además de someter a sus miembros a frecuentes arbitrariedades e injusticias.

Los agentes forestales necesitan un nuevo reglamento que sea homogéneo en todas las Comunidades Autónomas.

Anteriormente. los ascensos a las diferentes categorías profesionales del cuerpo de la Guardería Forestal, se concedían por riguroso escalafón (antigüedad en el servicio) el ICONA, como norma general instaura la subjetiva designación directa de los jefes de los servicios provinciales, sin dar oportunidad a una promoción profesional ecuánime, y sin poner en duda los méritos de los beneficiados por esta medida, se debe cuestionar un método que fomenta el servilismo nunca la profesionalidad y que frustra aquéllos que ni siquiera tienen la posibilidad de acceder a ellos.

La Administración califica a estas categorías como puestos de trabajo, pues pretende que en caso de traslado obligatorio o voluntario conlleve la renuncia de ésta por el forestal afectado, aunque los sucesivos contenciosos-administrativos interpuestos por los forestales se resuelvan a favor de la denominación de categorías profesionales. En algunas ocasiones, una vez otorgadas éstas, no han sido dotadas de operatividad, por lo que únicamente significaban un pequeño incremento salarial sin asumir el beneficiado las inherentes funciones o responsabilidades.

Los cambios de destino voluntarios u obligatorios, las gratificaciones, dietas, ascensos, etc., sin un orden de prioridades ni controles adecuados, generalmente han servido más para discriminar, castigar o beneficiar a individuos que para recompensar conocimientos, antigüedad, gastos y dedicación al realizar los servicios.

Un ejemplo de o anterior son los forestales tales que prestan sus servicios en oficinas realizando una misión de apoyo a sus compañeros de campo, o haciendo trabajos administrativos; estos se han encontrado sin las recompensas de los forestales de monte: ascensos, gratificaciones, etc., y sin las compensaciones de sus otros compañeros administrativos, por pertenecer a un cuerpo diferente y no ser viable la equiparación.

Otros forestales tratados arbitrariamente son los encargados de viveros, piscifactorías, granjas cinegéticas, almacenes de material, etc., que en ocasiones y por falta de presupuesto para contratar personal, se han visto obligados a realiza trabajos de peonaje, sin ser estas funciones propias de ellos.

Aspectos sociales

Heredados de las casas forestales, el ICONA somete a la Guardería Forestal a una organización de trabajo, en la que los forestales se hayan permanentemente de servicio, realizando cualquiera de sus funciones en el monte y sujetos en las poblaciones asignadas.

Durante algunos años el ICONA editaba un boletín,, en el que insertaba un suplemento para la guarderíaSistema, que como ya ocurrió con las casas forestales, acarrea el aislamiento social, cultural, etc. del forestal y su familia, y además en el tiempo presente atenta contra toda ordenanza laboral vigente.

Hasta el año 1978, la Guardería Forestal no ha tenido derecho a ningún día de descanso semanal, y cuando éste se otorgó fue condicionado a que normalmente no coincidiera con festivo ni domingo.

Los forestales pertenecen a un cuerpo de la administración del Estado español, que en el año 1985 efectúa un servicio de 24 horas al día, no poseen más que un día laborable de descanso semanal (52 días libres al año), y no disfrutan los festivos ni las vacaciones en verano.

Una jornada laboral tan atípica, que impide tener un horario prefijado y el no poder abandonar la población asignada, imposibilita la realización y formación suficiente del forestal como persona. Los forestales generalmente prestan sus servicios en poblaciones pequeñas, que normalmente carecen de personal cualificado, centros culturales, actividades variadas e instalaciones.

Determinados organismos poseen guardería propia, como este agente del Monte del Pardo de Madrid.Al coincidir necesariamente el único día libre a la semana con uno laboral, precisamente cuando todos trabajan, favorece el aislamiento y la soledad del forestal, ya de por si muy acentuadas por las características de su trabajo, problemática que se agrava si tiene hijos en edad escolar o cuando su mujer trabaja. al no poder realizar actividades en plan familiar.

No poder disfrutar los festivos ni las vacaciones en verano rompe frecuentemente la necesaria relación y convivencia familiar y social.

En algunas ocasiones, estas anticuadas y ridículas condiciones de trabajo, provocan en el forestal la renuncia al disfrute de su día libre, e incluso de sus vacaciones anuales, claro está sin la correspondiente remuneración económica.

Aspectos económicos

Un colectivo profesional con múltiples e importantes funciones, diversas responsabilidades, dedicación plena, penosidad y peligrosidad contrastadas y un sistema de trabajo tan peculiar y discriminatorio, ha de soportar además de estar mal pagado, adelantar frecuentemente dinero propio (teléfono, gasolina, material, etc.) en beneficio del servicio y que en ocasiones lo pierde, o es recuperado con mucho retraso.

Cualquier legislación de conservación de la Naturaleza, tiene su talón de Aquiles en una guardería deficiente o disconforme.

Detallarnos un cuadro comparativo de las retribuciones que las diversas categorías del Cuerpo de la Guardería Forestal han percibido durante el año 1984:

La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboralLos totales son en bruto, sin sustraer las retenciones del IRPF, Seguridad Social y Mutualidad.

Cuando se reconoció la dedicación exclusiva para la Guardería forestal. concepto que retribuía la plena dedicación de ésta, sufrió una gran frustración al comprobar que dicho complemento, se iría introduciendo escalonadamente, es decir, primero se daría a un tanto por ciento de sus miembros, después a otro, y así sucesivamente hasta la total equiparación, si tener en cuenta que durante el periodo de tiempo transcurrido, 1980-1984, las funciones y especial dedicación eran iguales para todos sus miembros.

A las retribuciones de los forestales, solamente se suma una gratificación con carácter general: la de incendios, que sólo es percibida por los Agentes que prestan sus servicios en los montes, y que por los cuatro meses de la época de incendios del año 1984, percibieron entre 16.000 y 20.000 pesetas en el mes de marzo del año 1985.

Por el exceso de jornada, imposibilidad de tornar vacaciones en periodo estival, no disfrutar los festivos, etc., los forestales o reciben ningún tipo de compensación económica ni de tiempo libre; cuando otros cuerpos de las diversas administraciones con carácter especial como la Guardería Forestal, han conseguido otros sistema de trabajo más justos y con mejores condiciones sociales y económicas.

El cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, que actúa conjuntamente con a Guardería Forestal en la extinción de los incendios, además de estar mejor pagado y equipado, por servicio de 24 horas tiene dos días libres, y puede disfrutar las vacaciones en verano

Otro ejemplo es el cuerpo de Policía Municipal de Madrid, que obtiene un compensación económica por festivos o domingos trabajados, descansando su miembros al menos dos domingos al mes, además de recibir un cupo de vacaciones extra por este motivo.

Frecuentemente, los forestales se ven obligados a comer o estar toda una noche en el monte cuando tienen trabajos con la brigada lejos del núcleo urbano, o cuando han de quedarse con el retén apagando un incendio o vigilando que éste no se reavive si ya ha sido extinguido. En éstos y otros casos no se perciben nunca dietas ni pluses.

Los aspectos sociales y económicos han obligado a algunos forestales por su dureza, a solicitar la baja en el servicio activo o la excedencia. para posteriormente buscar otro trabajo o solicitar el reingreso en la escala de personal laboral o de conductores.

subir
AddThis Social Bookmark Button
Está aquí: Inicio Agentes Forestales Historia Agentes Forestales Historia de los Agentes Forestales La Guardería Forestal necesita una urgente elevación de su nivel profesional y de su situación sociolaboral